Una celda particular del Convento de Monjas Dominicas de Pátzcuaro, México

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José Martín Torres-Vega Eugenia María Azevedo-Salomao

Resumen

Esta comunicación es una aproximación al tema de vida conventual femenina novohispana, particularmente
de la orden dominica de mujeres y la arquitectura, a partir del ejemplo de una celda particular.
Existieron dos categorías en los conventos de monjas novohispanas, los de descalzas y los de calzadas; en las
primeras era una vida de austeridad, en comunidad se realizaban varias actividades como rezar, comer y dormir; mientras que en los de calzadas algunas religiosas tenían la posibilidad de hacer sus actividades de
manera privada o en la también llamada “vida particular”, en una celda o casa construida por sus padres o
familiares intramuros; como sucedió en el convento de monjas dominicas de Nuestra Señora de la Salud de
Pátzcuaro con la celda de la religiosa michoacana que nos ocupa.
María Anna de Pimentel, –ya profesa y se nombró Ana María de Nuestra Señora de la Salud– fue hija del acaudalado comerciante José Andrés de Pimentel, quien le fabricó una celda al interior del convento a manera de réplica de la casa paterna.

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Como citar
TORRES-VEGA, José Martín; AZEVEDO-SALOMAO, Eugenia María. Una celda particular del Convento de Monjas Dominicas de Pátzcuaro, México. Legado de Arquitectura y Diseño, [S.l.], v. 13, n. 24, p. 70-81, jun. 2018. ISSN 2448-749X. Disponible en: <https://legadodearquitecturaydiseno.uaemex.mx/article/view/10483>. Fecha de acceso: 18 ago. 2026
Sección
Artículos