MEDIO RESIDENCIAL Y PERCEPCIÓN DE RIESGOS ANTE LA COVID-19 EN LA HABANA
RESIDENTIAL ENVIRONMENT AND RISK PERCEPTION IN THE FACE OF COVID-19 IN HAVANA
MEDIO RESIDENCIAL Y PERCEPCIÓN DE RIESGOS ANTE LA COVID-19 EN LA HABANA
Revista Legado de Arquitectura y Diseño, vol. 18, núm. 33, 2023
Universidad Autónoma del Estado de México
Recepción: 30 Abril 2022
Aprobación: 15 Septiembre 2022
Resumen: Los resultados investigativos obtenidos en el estudio de las familias y su hábitat, por más de una década de trabajo, incentivaron la motivación de profundizar en el tema ante la crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia del coronavirus, la cual ha presentado un desafío a escala global del que Cuba no está excepta. En la búsqueda de diferenciaciones que contribuyan a la comprensión de este fenómeno y al diseño de políticas públicas para su prevención, el presente texto centra su mirada en la relación existente entre las características del hábitat urbano y la proliferación del COVID-19 en La Habana. Para alcanzar este objetivo se profundiza en el análisis del ámbito casa-entorno como determinante social para la salud familiar; entendida la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedades o lesiones. Desde esta perspectiva se parte de la hipótesis de que determinados componentes sociodemográficos tales como la densidad poblacional, la precariedad de la vivienda y su entorno, y el acceso a los servicios primarios se erigen como factores de vulnerabilidad ante la pandemia, y complejizan los escenarios para su prevención en el contexto habanero. Para ello se hace una breve caracterización del territorio, la distribución espacial de su población y las densidades; posteriormente se evidencia que las diferencias territoriales, en relación a las oportunidades para el acceso a los servicios y el bienestar general de las familias, han tenido un impacto en la incidencia y la propagación de dicha enfermedad.
Palabras clave: densidad poblacional, familia, sociología urbana, vivienda.
Abstract: The results obtained after a decade of studying families and their living environments incentivized our motivation to go deeper into the subject matter in light of the health, economic and social crisis that was generated by the coronavirus pandemic. The pandemic has been a challenge in a global scale, and Cuba is not exempt from it. This text focuses on the relationship that exists between the characteristics of urban habitat, and the spread of COVID-19 in Havana; on the search for differences that can contribute to an understanding of this phenomenon; and on the design of public policies for its prevention. In order to reach this goal, we delved into the analysis of the home-environment realm as a determining factor in the family’s health. We understand “health” as a state of complete physical, mental and social wellbeing, and not just the absence of illnesses or injuries. From this perspective, we proceed from the hypothesis that specific socio-demographic components –like population density, the precariousness of housing and its surroundings, and access to primary services- become vulnerability factors in light of the pandemic, and make the various scenarios for its prevention more complicated in the context of Havana. To that end, we give a brief description of the territory, the special distribution of its population, and its density. Later on, it is made evident that the territorial differences, as they relate to access opportunities to services and the general wellbeing of families, have had an impact on the incidence and spread of said illness.
Keywords: density of population, family, housing, urban sociology.
INTRODUCCIÓN
Los resultados investigativos obtenidos al estudiar las familias y su hábitat, como parte del programa académico de la Facultad de Arquitectura de La Habana por más de una década, han contribuido a argumentar las desigualdades sociales existentes desde el hábitat urbano, las cuales se han visto agravadas ante la crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia del coronavirus. La presente investigación complementa los resultados alcanzados, y tiene como propósito fundamental argumentar acerca de la relación existente entre las condiciones socioeconómicas y demográficas del entorno familiar y la proliferación de dicha enfermedad en la capital del país.
Como antecedentes del tema se hace referencia a estudios acerca de la relación entre el medio residencial y la salud humana, y otros resultados de investigación que dan cuenta de las desigualdades sociales en la capital. Las conferencias impartidas en programas televisivos en vivo por el Director Nacional de Higiene e Epidemiología de Cuba, aportaron una base de información estadística muy valiosa para el estudio.[1]
Mediante el análisis documental y la información estadística, la investigación aporta criterios a los estudios de ciudad, desde una perspectiva social, que pudieran contribuir al aumento de la percepción de riesgos ante enfermedades infesto contagiosas de alta trasmisión, y al perfeccionamiento de las políticas públicas que tributan al bienestar familiar.
ASPECTOS TEÓRICO-METODOLÓGICOS
El análisis de los diversos fenómenos y problemas que trascurren en los espacios urbanos sugiere un trabajo holístico por parte de las diferentes disciplinas con intereses en las ciudades. Este estudio se acerca a la sociología urbana en tanto visualiza la ciudad como una forma socio-espacial; e intenta analizar la relación existente entre la distribución espacial de la población y la proliferación de la COVID-19, a partir del comportamiento de la densidad poblacional y la distribución de los casos de incidencias reportados por coronavirus en el territorio habanero.
Aproximaciones conceptuales
Se identifica la vivienda como el hecho social de residir, y con ello se induce a visualizar el concepto medio residencial desde una perspectiva que incluye la vivienda y los servicios urbanos. De ahí que esta categoría integre tres niveles de interacción: familia, vivienda y los servicios.
La definición de familia no es sólo una cuestión semántica o de clarificar conceptos, en tanto tiene repercusiones para la investigación y para las políticas sociales el incluir o excluir determinadas características de la misma. Los resultados de investigación en Cuba enfatizan en las características estructurales y la extensión. Según su extensión han sido considerados diferentes criterios para su conceptualización: consanguíneo, cohabitacional y afectivo.
Si bien el hecho social de residir incluye a la familia entre uno de sus niveles de interacción; los estudios acerca de la sociología de la vivienda distinguen el concepto de hogar, el cual es introducido y ampliamente utilizado por la demografía en censos y encuestas para definir el lugar de residencia. Los hogares pueden agrupar a varias familias y a personas que no constituyen familia en una misma vivienda.
La vivienda es el medio donde se desarrolla el modo de vida familiar, el escenario privilegiado donde se forman y (re)producen las prácticas cotidianas, y establece límites entre lo público y lo privado. Sus definiciones son diversas incluso desde el lenguaje común, en este sentido, un autor expresa: “…there is quite a lot of complexity in the everyday language concerning what is summarily called housing – even if the third, closely related word home with its various complexities is not taken into account. In other languages similar double meanings are to be found, as with logement and maison in French, whereas still other languages make distinctions between different aspects of the housing complex, like Wohnen and Wohnung in German”[2] (Ruonavaara, H., 2018:179). A su vez, las problemáticas de estudio particulares dan lugar a enfoques disciplinares distintos.[3] Este artículo se aproxima a la noción de vivienda desde la perspectiva desarrollada por J. Kemeny,[4] el cual al introducir el concepto de residencia incluye el análisis de los servicios urbanos, de abastecimiento y de comercio. Kemeny, a partir de los desarrollos teóricos que logra, permite poner en el centro de la discusión a la vivienda como un hecho social a través del concepto de residence, desde una visión que recoge el hecho de habitar, la vivienda en sí, y el contexto social de la localidad en la que se reside.
Dado los objetivos de este artículo resulta pertinente acercarse a la noción de vivienda saludable, lo cual implicó analizar la postura de algunos autores sobre medio residencial y salud. Desde una visión multidisciplinaria, “la salud tiene que ver con la calidad de vida física, mental y social de las personas, tal como la determinan en particular las dimensiones psicológicas, sociales, culturales y del ámbito de las políticas” (Barceló, C. y González, Y. comp., 2013:26). Coinciden con el enfoque dado por Frankish y colaboradores a la salud, al definir esta como “un concepto multidimensional que va mucho más allá de la ausencia de enfermedades o del concepto limitado a temas de estilo de vida y comportamiento, que incluye componentes, tanto subjetivos como objetivos, elementos del ambiente, las políticas y los relacionados con el individuo, los cuales se deben evaluar en términos cualitativos y cuantitativos” (Barceló, C. y González, Y. comp., 2013).
Estos componentes (subjetivos y objetivos) constituyen factores que determinan los niveles de salud en un espacio y momento concreto; y se erigen como premisas básicas para la determinación de su estado en un momento determinado. Entre las que se reconocen, por citar algunas de ellas: las dinámicas poblacionales, la urbanización, y la influencia de la familia y la comunidad (Barceló, C. y González, Y. comp., 2013:36). Para el caso cubano se han identificado factores médicos y no médicos como determinantes de salud. Entre los factores no médicos resalta la disponibilidad de una vivienda, y de las condiciones mínimas que permiten acreditar esa vivienda como saludable de manera integral.
Al referirse a los conceptos, términos y definiciones acerca de la vivienda, la Dra. Arq. Dania González Couret[5] comparte la opinión de visualizar la misma en términos de proceso, como parte de la producción social del hábitat. Pero reitera que la vivienda es todo eso y más. Sin embargo, es frecuente asignarle un apellido como económica, bioclimática, ecológica o saludable, entre otros, que en ocasiones puede ser redundante o innecesario e incluso suelen emplearse diversos términos para indicar lo mismo, a decir de dicha autora todo ello genera confusiones y dificulta la comunicación (González, D., 2013: 48).
Considerando lo antes expuesto, este texto se aproxima al análisis de la vivienda saludable como un concepto donde confluyen la dimensión arquitectónica y psicosocial en un contexto y espacio temporal determinado, condicionado por el grado de urbanización y acceso de las familias a los servicios. Por consiguiente, la vivienda saludable es el resultado de un proceso multifactorial que requiere de la identificación y manejo de riesgos a diferentes escalas. Este estudio se centra en la escala urbana, de ahí su conexión con el concepto de hábitat urbano.
Al estudiar las familias y su hábitat, se enfatiza en el hábitat urbano desde una perspectiva que tiene como eje central la vivienda articulada al ambiente construido, natural y social de una ciudad; como espacio integrador de procesos sociales que establece vínculos, entre los lugares, las familias y las personas, que definen su sentido de pertenencia, cultura e identidad. Desde esta visión, el hábitat forma parte de las condicionantes para el cumplimiento de las funciones familiares, delimita el entorno familiar inmediato donde la familia recrea una interacción simbólico-cultural y recompone el tejido social.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se emplea la observación como método empírico para la obtención de la información primaria; lo cual permitió conocer el comportamiento de la distribución de los casos de coronavirus en La Habana, y establecer hipótesis que vinculan el comportamiento de las variables demográficas: densidad (cantidad habitantes por kilómetro cuadrado) y la urbanización (nivel de acceso y dotación de servicios), con la propagación de la pandemia. Se demuestra cómo el comportamiento de las variables urbanas registradas ha afectado la incidencia del virus. Además, se emplean técnicas para el análisis documental, y la compilación de datos de interés estadístico (demográfico, económico y social). La unidad de información está integrada por datos numéricos y textuales. Para el procesamiento de la información textual se emplea el análisis de contenido, como vía fundamental para descubrir los significados que subyacen en los mensajes. En consecuencia, lo textual y lo numérico se entrelazan para el alcance del objeto de estudio.
La densidad poblacional fue la variable utilizada para valorar la vulnerabilidad espacial ante la COVID-19. Atendiendo a los niveles de concentración de la población se clasificaron los municipios habaneros, según los rangos de valores[6] (cuadro 1).
| Densidades | Rango de Valores |
| Alta | (más de 7 000.0 hab/km2) |
| Media | (2 501 – 6 999 hab/km2) |
| Baja | (0 hasta 2 500 hab/km2) |
La información estadística de los casos autóctonos diagnosticados con dicha enfermedad en La Habana y su distribución por municipios, desde finales del marzo del 2021 hasta mediados de junio del mismo año, ofrecida en por el Dr. Francisco Durán García,[7] sirvió de base para el análisis. Para este estudio se analizaron los datos brindados en dichas conferencias, tomando como muestra el periodo comprendido desde finales del marzo del 2021 hasta mediados de junio del mismo año, a partir de las grabaciones realizadas por la autora con medios propios.
Otras fuentes de información valiosa fueron la información estadística recogida en censos y anuarios de la República de Cuba, y resultados de investigación en materia de desigualdad y vulnerabilidad social en La Habana. Además, se consultaron estudios recientes (cedem, 2020) y (González-Val y F. Sanz- García, 2021) sobre la relación entre la Demografía y el COVID-19.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La Habana ocupa el décimo sexto lugar en extensión entre todas las provincias de Cuba, su territorio abarca 728.26 km2, lo cual representa el 0,7% de la superficie total del país. Limita al norte con el Estrecho de la Florida, al este con la provincia de Artemisa, y al suroeste con la provincia de Mayabeque. Se divide administrativamente en 15 municipios, y cuenta con 49 barrios, 329 repartos y 36 asentamientos poblacionales, para un total de 414 unidades espaciales o localidades oficialmente reconocidas. Es el centro urbano de mayor concentración de población en Cuba. El censo del 2012 registró un total de 2 106 146 habitantes (onei, 2014), y al cierre del 2020 se calcula un total de 2 132 183 habitantes (onie, 2021). Pero por ser la capital del país cuenta con una población flotante superior al medio millón de personas que, por disímiles motivos, la visitan o viven en ella temporalmente, lo que complica el espectro demográfico metropolitano. Unos 460 401 habitantes tienen 60 años y más (onei, 2019), lo cual hace que presente un elevado índice de envejecimiento poblacional.
Un aspecto interesante a resaltar es lo que se ha denominado por el sociólogo García Pleyán proceso de deshabanización y ruralización de la población habanera, derivado de los procesos migratorios acaecidos por más de cincuenta años. Para este investigador “el efecto combinado de la emigración inicial de la alta burguesía y parte de la clase media, así como la salida posterior de residentes nacidos en la ciudad –hoy los que se van son jóvenes en su mayoría: dos tercios tienen entre 15 y 34 años y más de la mitad ha alcanzado nivel preuniversitario o universitario–, y la entrada de contingentes de población de otras provincias con un importante componente rural y más bajos niveles de instrucción, hacen que la cultura urbana se haya contagiado de hábitos, conductas, gustos y patrones culturales propios de otro hábitat” (García Pleyán C., 2014:2). Lo anteriormente expresado ha contribuido al aumento de la heterogeneidad social, y a la existencia de grupos sociales en situación de ventaja o desventaja económica, produciéndose un reordenamiento socio clasista de la población habanera.
Distribución espacial de la población y las densidades
Los municipios más poblados son Arroyo Naranjo, Boyeros y Diez de Octubre, donde reside poco más o menos de un 30% de la población citadina.

Sin embargo, el costero municipio de Centro Habana con una población de unos 133 110 habitantes registra la mayor densidad de población (38 921.05 hab/ km2) (gráfico 2).

En base a la concentración poblacional, a los efectos de este estudio, los municipios de la capital se han clasificado en tres grupos: alta, media y baja densidad.
| Alta | Media | Baja |
| (más de 7 000.0 hab/km2) | (2 501 – 6 999 hab/km2) | (0 hasta 2 500 hab/km2) |
| Plaza de la Revolución | La Lisa | Guanabacoa |
| Centro Habana | Playa | Boyeros |
| Habana Vieja | Regla | Arroyo Naranjo |
| 10 de Octubre | Marianao | Cotorro |
| Cerro | San Miguel del Padrón | Habana del Este |
Los municipios de una alta concentración de población se ubican fundamentalmente en la zona central de la ciudad. Esta área se caracteriza por ser compacta urbanísticamente y, por los servicios y vías de tránsito que confluyen, tiene un gran número de población flotante de forma sistemática, lo cual complejiza el manejo del territorio.
La Habana presenta una gran variedad de formas urbano-arquitectónicas y de valor patrimonial, muchas degradadas por el paso del tiempo y la ausencia de mantenimiento constructivo; sin embargo, su historia puede ser leída a través de ellas. La ciudad, como construcción social donde se organizan y desarrollan las relaciones sociales, ofrece una heterogeneidad espacial y social que desde la territorialidad se erige como marcador de desigualdad. El deterioro urbano y de las edificaciones, que se agudiza en algunas zonas por las penetraciones del mar, en zonas aledañas al malecón, y el deterioro de la infraestructura, son, entre otros, los principales problemas que afectan la calidad del hábitat en la ciudad y la vida de las familias.


En contraposición, barrios como Miramar (municipio Playa) y Nuevo Vedado (municipio Plaza) son urbanizaciones donde, a pesar del paso del tiempo, las edificaciones se encuentran en un buen estado constructivo, respetándose en sentido general su originalidad.


En particular desde el hábitat se aprecia un panorama general de fuertes contrastes urbanos, donde altos valores patrimoniales y medioambientales contrastan con notables signos de deterioro; edificación de obras vinculadas al turismo vs pérdida de centros urbanos tradicionales por cierre, deterioro, subutilización y cambios en el uso de sus instalaciones; desarrollo económico y constructivo en la zona oeste de la ciudad contra el déficit habitacional general y la localización de nuevas áreas de vivienda de pobre diseño y mala calidad ubicadas hacia la zona intermedia y la periferia. Las desproporciones espaciales antes argumentadas marcan diferencias en cuanto a la situación socioeconómica y oportunidades de acceso al bienestar.
Una lectura del impacto de la COVID-19 en el territorio habanero
De acuerdo con los reportes brindados en conferencias televisivas desde inicios de la pandemia, se ha podido demostrar que existen algunas diferencias en el comportamiento de diversas variables sociodemográficas de la población diagnosticada con esa enfermedad. Un estudio realizado al analizar los vínculos entre la demografía y la COVID destaca tres elementos fundamentales: el tamaño de la población, densidad y urbanización; el texto señala que la densidad, la movilidad de la población y el acceso a servicios mezclan sus efectos y estos cruces deben considerarse en el análisis de la pandemia (cedem, 2020); además considera otras variables como la distribución por sexo y edad, y los patrones de co-residencia y relaciones entre generaciones. El presente resultado de investigación centra la atención en la densidad poblacional y algunas características del hábitat urbano que, a juicio de la autora, han incidido en el comportamiento de la propagación del coronavirus en los municipios de la capital.
A los efectos de realizar un análisis comparativo del comportamiento de la enfermedad en el periodo que se analiza, los municipios se han clasificado en baja, media y alta propagación atendiendo a las tasas de incidencia por 100, 0 mil habitantes.[8]
| Alta incidencia | Media incidencia | Baja incidencia |
| (tasa mayor de 300,0) | (tasa entre 301,0 – 200,0) | (tasa entre 0- 199,0) |
| Del 4 al 18 de marzo | ||
| Habana Vieja | Habana del Este | Boyeros |
| Regla | Diez de Octubre | Plaza |
| Guanabacoa | Arroyo Naranjo | Playa |
| Centro Habana | La Lisa | |
| San Miguel del Padrón | Marianao | |
| Cotorro | ||
| Cerro | ||
| Municipios donde se concentra en 50,7 % de incidencia del país del 16 -30 de marzo | ||
| Habana Vieja | Habana del Este | |
| Regla | Guanabacoa | |
| Centro Habana | La Lisa | |
| San Miguel del Padrón | ||
| Cerro | ||
| Diez de Octubre | ||
| Marianao | ||
| Arroyo Naranjo | ||
| Del 2 al 16 abril | ||
| Habana Vieja | Plaza | Playa |
| Arroyo Naranjo | Cotorro | |
| Cerro | ||
| Regla | ||
| Centro Habana | ||
| Diez de Octubre | ||
| Marianao | ||
| San Miguel del Padrón | ||
| Boyeros | ||
| Habana del Este | ||
| La Lisa | ||
| Guanabacoa | ||
| Segunda quincena de abril hasta el 14 de mayo | ||
| Habana Vieja | Plaza | |
| Arroyo Naranjo | Playa | |
| Cerro | ||
| Regla | ||
| Centro Habana | ||
| Diez de Octubre | ||
| Marianao | ||
| San Miguel del Padrón | ||
| Boyeros | ||
| Habana del Este | ||
| La Lisa | ||
| Guanabacoa | ||
| Cotorro | ||
| Del 31 de mayo al 14 de junio | ||
| Habana Vieja | Plaza | Habana del Este |
| Cerro | Cotorro | |
| Regla | Playa | |
| Centro Habana | San Miguel del Padrón | |
| Marianao | Diez de Octubre | |
| Boyeros | Arroyo Naranjo | |
| La Lisa | ||
| Guanabacoa | ||
De acuerdo con las regularidades observadas en la distribución de los casos confirmados, los municipios que presentan una alta densidad poblacional también han presentado una alta incidencia de casos autóctonos diagnosticados en el periodo que se analiza; excepto Plaza que ha registrado una incidencia media o baja. Los territorios ubicados en la periferia de la ciudad, aunque tienen una baja densidad poblacional, han registrado una persistente elevada concentración de casos autóctonos, tal es el caso de Arroyo Naranjo, Boyeros y Guanabacoa; ello se asocia a las características de las viviendas y los servicios en esas zonas, y contribuye a corroborar la relación existente entre medio residencial y la proliferación de la pandemia, al menos para la capital de Cuba. El resultado obtenido se complementa con otros hallazgos que ratifican el objetivo central de este artículo.
Un estudio realizado para el análisis de las debilidades para el enfrentamiento a la pandemia en el municipio de Arroyo Naranjo, incluye la vulnerabilidad espacial en el conjunto de variables analizadas. Los investigadores expresan que “la densidad poblacional también tiene lógica coherente con la probabilidad de hacinamientos y poco distanciamiento físico…” y que “el incremento relativo de la densidad poblacional de las áreas de salud en el municipio tiene una alta vulnerabilidad en la aparición de la enfermedad”. A su vez manifiesta “ello sugiere que la densidad poblacional de cada área de salud tiene un rol mayor en la vulnerabilidad espacial a la pandemia, que los indicadores población mayor de 60 años y tasa de incidencia de IRA no COVID-19” (Betancourt, I. et al., 2021). Estas aseveraciones pudieran extrapolarse a otros municipios de la capital con características similares en relación al hábitat.
Otra publicación referida a un estudio sobre las áreas de mayor vulnerabilidad en La Habana, expresa que de acuerdo con los expertos “la mayor cantidad de población vulnerable se ubica principalmente en los municipios que ocupan el núcleo central y más compactado urbanísticamente de la ciudad, es decir, en aquellos espacios de más antigua asimilación socioeconómica, donde se concentra las mayores densidades poblacionales, hacinamiento, áreas comerciales y de servicios…” (Remond Noa, R. y Pérez Rodríguez, N., 2020: 51). Las características socio espaciales de estos territorios son el resultado del inadecuado tratamiento al problema de la vivienda y su entorno inmediato.
CONCLUSIONES
El presente estudio brinda un aparato crítico-metodológico que contribuye al análisis del ámbito casa-entorno como determinante social para la salud. Ello implica reconocer a la densidad poblacional, las condiciones habitacionales y el acceso a los servicios básicos como factores de riesgos para la propagación de la COVID-19.
Si bien dada la efectividad de las vacunas cubanas el país ha logrado disminuir la letalidad y controlar la epidemia; las evidencias expuestas demuestran que la persistencia de la existencia de desigualdades y diferencias sociales desde el hábitat son factores que han contribuido al aumento y proliferación de la pandemia, y se erigen como determinantes sociales de la salud y el bienestar. Ello demanda visualizar el sistema de salud desde un enfoque multifactorial, no solamente desde las instalaciones, equipamiento y personal sanitario. Pudiera decirse que individuo-familia-vivienda forma una trilogía que reclama una mayor integración a los programas de salud. Aunque en Cuba las campañas para combatir el dengue y otras enfermedades infecciosas han focalizado en esta trilogía, la falta de sistemacidad en las acciones, la tugurización de barrios urbanos y el resurgimiento de asentamientos espontáneos, que han reproducido asentamientos insalubres y han propiciado la segregación social y ambiental, son vulnerabilidades que debilitan al sistema de salud.
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha estado expuesto a riesgos, es una situación que debemos aceptar como especie; pero los de tipo biológico en la vivienda y su entorno cobran vital importancia. El manejo de los factores de riesgos medioambientales y sociales reclama de la labor intra e inter sectorial, en especial sectores como la vivienda y educación para contribuir a la salud de las familias en el medio residencial.
FUENTES DE CONSULTA
Barceló, C. y González, Y. (2013), Medio Residencial y Salud (comp.), Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, Ministerio de Salud Pública, La Habana, Cuba.
Betancourt, I., Lima, S., Pérez, J., Hernández, Y, López, F., Furones, A. (2021), “Vulnerabilidad de la Covid-19 por estratificación epidemiológica en policlínicos de Arroyo Naranjo, La Habana”, Revista Cubana de Medicina, vol. 60, núm. 1, pp. 1-13.
Centro de Estudios Demográficos (cedem) (2020), Demografía y COVID-19: diferenciales sociales y epidemiológicos de una pandemia (comp.), Centro de Estudios Demográficos, Universidad de La Habana, Cuba.
García Pleyán, C. (2014), “La Habana, ¿una ecuación imposible?”, Revista Temas, blog Catalejo, La Habana, Cuba.
González Couret, D. (2013), “Vivienda y Asentamientos Humanos”, Medio Residencial y Salud, Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, Ministerio de Salud Pública, La Habana, Cuba.
González, Couret Dania (2012), “Vivienda, teoría y práctica. Treinta años de experiencia académica en La Habana”, Revista Arquitectura y Urbanismo, vol. XXXIII, núm. 1.
González-Val, R. y Sanz-García, F. (2021), “Urbanization and COVID-19 incidence: A cross-country investigation”. Disponible en https://doi.org/10.1111/pirs.12647, consultado el 12 marzo de 2022.
ONEI (2014), Informe Nacional Censo de Población y Viviendas, Oficina Nacional de Información y Estadísticas, La Habana, Cuba.
ONEI (2019), Anuario Demográfico de Cuba 2018, Centro de Estudios de Población y Desarrollo La Habana, Cuba.
ONEI (2021), Indicadores Demográficos por provincias y municipios 2020, Centro de Estudios de Población y Desarrollo, La Habana, Cuba.
Remond Noa, R. y Pérez Rodríguez, N. (coord.) (2020), La Habana: Atlas de la COVID-19. Universidad de La Habana, Cuba.
Ruonavaara, H. (2018), “Theory of Housing, From Housing, About Housing”, Housing, Theory and Society, vol. 35, núm. 2, pp. 178-192. Disponible en DOI: 10.1080/14036096.2017.1347103, consultado el 6 de septiembre de 2022.
Notas
[2] ….hay bastante complejidad en el lenguaje cotidiano con respecto a lo que sumariamente es denominado vivienda, –incluso si hogar, la tercera palabra estrechamente relacionada, con sus diversas complejidades no se tiene en consideración. En otros idiomas se encuentran similares dobles significados, tales como logement y maison en francés, mientras que otros idiomas hacen distinciones entre diferentes aspectos del complejo concepto vivienda, como Wohnen y Wohnung en alemán.
[3] El pensamiento académico sobre el tema de la vivienda en Cuba ha desarrollado, desde la Facultad de Arquitectura, enfoques tanto teóricos como metodológicos que han ido evolucionando en el tiempo. Sin embargo, a decir de González (2012), tendencias de resistencia al cambio y la inercia que caracteriza la práctica social contribuyen a aumentar el desfasaje entre el pensamiento teórico y dicha práctica.
[4] Sociólogo inglés, en su libro Housing and Social Theory (1992) desarrolló un enfoque teórico para los estudio de vivienda. Avanzó en la definición del concepto de residencia y lo consideró más apropiado que el de vivienda o el de hogar.
[5] Arquitecta. Doctora en Ciencias Técnicas y Doctora en Ciencias de la CUJAE. Presidenta del Comité Académico del Programa de Doctorado en Arquitectura y Miembro del Tribunal Nacional de Grados Científicos para la Especialidad de Arquitectura y Urbanismo.
[6] Los rangos de valores para la clasificación de los municipios según densidades han sido establecidos por la autora.
[7] Director Nacional de Higiene e Epidemiología de Cuba.
[8] Los rangos establecidos para clasificar el alta, media y mediana incidencia son a criterio de la autora.